martes, 20 de mayo de 2008

La papa fertilizada...modificando al ser posmoderno


La ONU declara el 2008 como Año Internacional de la Papa, y con los 200 millones de toneladas cultivadas cada año, vale la pena abrir el tema de tan preciado tubérculo.

I. Oda a la papa

Oye Papa,
Has colonizado por doquier. Dejaste a tu tierra madre en los Andes, para partir en expediciones por todo el mundo. ¡Estás que acabas y lo sabes! Quién diría que ibas a ser partícipe de tantos experimentos y de llevar un papel central en la identidad de tantas culturas. Tus raíces se han extendido desde las regiones andinas hasta Europa. Esas raíces, que forman parte de tu sistema nervioso, han sabido detectar el punto débil de aquel que te descubre y de aquellas tierras a donde te llevan. Tu aspecto raro, aún compensado por tu linda flor, ha seducido a las masas, logrando que éstas te deseen y consuman. Te adaptas fácilmente a geografías lejanas y dejas de ser tú para ser más como quien te posee. Eres un canvas en donde mi cultura se plasma, se define. A los que se topan contigo por vez primera, no sólo te descubren, sino que se descubren a ellos mismos. Eres un reflejo de quienes somos y de lo que aspiramos a ser.

II. Relación de poder planteada por Michael Pollan
¿Pero qué es lo que aspiramos a ser hoy en día? ¿Seres genéticamente modificados? Si bien dicen por ahí que uno es lo que come, pues ¿qué podemos decir sobre aquellos alimentos alterados genéticamente? En su publicación The Botany of Desire, Michael Pollan se apropia de la papa New Leaf de la corporación Monsanto, un tubérculo inyectado con un pesticida que mata escarabajos. Dicho pesticida se comporta de forma diferente a las toxinas naturales, manipulando el comportamiento de la planta.

Los ciudadanos nos encontramos en una posición difícil a la hora de tomar control sobre los productos que consumimos, ante todo por la falta de información. Ciertamente los agricultores no tienen control sobre las decisiones que toman las compañías que producen los pesticidas, las cuales alteran el gene de los alimentos como las papas. “None of us would use them if we had any choice” (Pollan, 218) Estos asumen una posición sumisa ante corporaciones como Monsanto, que ha bendecido la papa NewLeaf con su calibre .22, dándoles la capacidad de crear su propio insecticida. Nosotros los consumidores no vamos a dejar de comer, ni los agricultores van dejar sus labores en la tierra. Es así cómo estas compañías monopolizan lo que se va a cultivar y a consumir.


El problema se agudiza al existir la protección de la propiedad intelectual, ya que el apropiarse de un producto como la papa protegería solamente los intereses económicos de las corporaciones que modifican genéticamente este producto. ¿Cómo tomar algo de la naturaleza y decir que es tuyo? Entidades como Monsanto violan la naturaleza y nosotros como consumidores, miramos para el otro lado. En la cadena alimenticia, los consumidores somos los últimos (con la excepción de aquellos que pueden pagar los altos costos de los productos orgánicos), seguido por los agricultores (quienes están a la merced de Monsanto) y termina con las corporaciones que controlan y dictan la composición de nuestros alimentos (incluyendo cadenas de restaurantes de comida rápida).

La idea no es de menospreciar los beneficios de la ciencia, pues la genética ha logrado ciertos avances. Pero el tipo de manejo que ejercen este tipo de corporaciones, atenta no solamente contra nuestra identidad como parte de este ecosistema, sino también contra la identidad de la papa. Las técnicas que Monsanto utiliza para mejorar las papas genéticamente, no se comparan con las técnicas que se han practicado en los pasados siglos. A diferencia de las prácticas de Monsanto, las cuales se basan en añadir químicos no reconocidos por la papa, los métodos utilizados por los agricultores orgánicos—por ejemplo—se basan en trabajar la tierra en función al comportamiento natural de la tierra.

Estas prácticas, sumadas con la protección de la propiedad intelectual (que si vamos a ver es la propiedad de la naturaleza misma), nos conducirán a un desastre ecológico. El hecho de que muchas de las plantas domesticadas no se reproducen fácilmente en su hábitat natural, es un ejemplo del control que están ejerciendo compañías como Monsanto. Así como las vacas ya no pueden dar a luz sin la intervención del ser humano, plantas como la papa tendrán dificutades regenerándose por si solas, pues según Pollan, “most domesticated plants do poorly in the wild” (Pollan, 212). Por otra parte, Pollan nos quiere asegurar que la papa no es, ni será una planta domesticada. Es decir, que el ser humano no tiene un poder absoluto sobre ella. La tierra, al final terminará controlándonos a todos, pues tiene sus límites de tolerancia y dictará el momento cuando ya no pueda con toda la basura que le estamos inyectando. Desafortunadamente, esta reivindicación vendrá con un precio alto.

III. ¿Comerías tú las papas del experimento de Pollan?
Nosotros los consumidores somos puros conejillos de India al consumir estas papas pesticidas. Los efectos de comer esta papa en los seres humanos es realmente desconocido. ¿Comerías las papas NewLeaf? No, no las consumiría. La idea de ingerir el insecticida Bt me parece repudiable. Si la pregunta es ¿comerás las papas de Pollan de todas formas? Desafortunadamente sí. Es inevitable el que estas papas lleguen al mercado de consumo. Vivimos en una sociedad en donde obtenemos los productos sin saber su composición genética. Y si nos ponemos a calcular desde cuando comemos papas genéticamente alteradas, pues debemos transportarnos a muchos años atrás. Ya somos parte del sistema (física y económicamente). Consumimos lo que se nos presenta sin poner argumento alguno. Invertimos nuestro dinero en la bolsa, permitimos que las compañías de plan de retiro inviertan nuestro dinero en corporaciones como Monsanto. Elegimos representantes de gobierno sin conocer sus agendas para el medio-ambiente y para nuestro consumo. No boicoteamos las propagandas en los medios comunicativos para el consumo de muchos alimentos nocivos. Es un círculo vicioso del que realmente no tenemos escape. Así que sí, probablemente termine comiéndome las papitas NewLeaf con su dosis de Bt, extra calcio y extra vitamina B.


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